Lección 2 Para el 11 de julio

martes, 7 de julio de 2009

Experimentar la Palabra de vida
Lección 2 Para el 11 de julio de 2009:
Sábado 4 de julio


LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA:
Deuteronomio 4:1-4; 1 Corintios 15:4-8; 1 Juan 1:1-5; Apocalipsis 19:13.

PARA MEMORIZAR:
“Lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo” (1 Juan 1:3).

En un tri bunal unal , un hom bre es acusadoacusado de asesinato asesinatoasesinato . Él jura a voz en cuello que es inocente, que él no lo hizo y que ni siquiera estaba en el lugar del crimen cuando eso ocurrió. Parece muy convincente. Por sus palabras, uno podría estar tentado a creerle.

Entonces, sin embargo, aparecen testigos. Uno tras otro, los testigos presenciales dicen lo mismo: Ellos vieron al acusado en el lugar del crimen, y lo vieron (y aun, en algunos casos, lo oyeron) cometer el crimen. Aunque los detalles individuales difieren, dependiendo de dónde estuvieron en el momento del incidente, sus testimonios presenciales son abrumadores, y la culpabilidad del hombre resulta evidente.

En una forma similar, Juan inicia su carta asegurando que él pertenece al círculo de los testigos presenciales que, habiendo visto y experimentado personalmente a Jesús, son capaces de compartir con otros esta información que transforma vidas.

UN VISTAZO A LA SEMANA:
¿Por qué Jesús es la “Palabra de vida”? ¿Qué espera lograr Juan al escribir esta introducción? ¿De qué modo podemos nosotros, aún hoy, ser testigos presenciales de Jesús? ¿Qué lugar tiene la comunidad en la vida de un cristiano?

Domingo 5 de julio: LA INTRODUCCIÓN DE LA PRIMERA CARTA DE JUAN (1 Juan 1:1-4)

Lee 1 Juan 1:1 al 4. ¿Qué nos enseña Juan con esas palabras? ¿Qué esperanza puedes obtener de ellas para ti mismo? Además, ¿por qué le crees a él?
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Juan comienza señalando que él, junto con otros, es un testigo ocular del “Verbo (o Palabra) de vida”. El versículo 2 explica algo más de esta “vida” y, junto con la primera parte del versículo 3, enfatiza su proclamación.

¿Qué dos cosas dice Juan que sucederán como resultado de su declaración acerca del “Verbo de vida”?
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En los versículos 1 y 3, Juan hace siete declaraciones antes de terminar la oración: 1) Lo que era desde el principio, 2) lo que hemos escuchado, 3) lo que hemos visto, 4) lo que hemos contemplado, 5) lo que hemos palpado, 6) lo que hemos visto, y 7) lo que hemos oído. Entonces, concluye: “Eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros” (vers. 3). En el versículo 2, que es una inserción y una clarificación, una cuádruple enumeración termina con la frase: “Y os anunciamos la vida eterna”.

El punto central en todo esto parece ser que Juan quiere que sepamos, por nosotros mismos, la realidad de Dios que él mismo había experimentado por medio de Jesús. Él quiere que conozcamos, por nosotros mismos, la vida eterna, la comunión y el gozo que podemos tener por medio de Jesús, el mismo Jesús que él había escuchado, visto y tocado.

¿Cómo comprendes y experimentas lo que significa tener “gozo” en el Señor? ¿Has conocido a algún cristiano que esté siempre gozoso? ¿Cómo entendemos las promesas de gozo cuando tan a menudo, aun como cristianos, nuestras vidas están llenas de dolor y sufrimiento?

Lunes 6 de julio: PRIMERA DE JUAN 1 Y JUAN 1

Los que conocen el Evangelio de Juan quedan intrigados cuando comienzan a leer la Primera Epístola de Juan, y encuentran una introducción similar a la introducción del Evangelio de Juan.

Lee 1 Juan 1:1 al 5, y compáralo con Juan 1:1 al 5. ¿Qué elementos tienen en común?
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Ambos pasajes comienzan en forma casi idéntica. Ambos señalan a un tiempo en el pasado, usando “el principio”, una referencia evidente a Génesis 1:1, la Creación. Ambos distinguen entre Dios el Padre y el Verbo (o la Palabra), y ambos los ponen juntos, en estrecha conexión. Ambas secciones también usan las imágenes de “vida” y “luz”. Sin duda, las dos secciones tienen mucho en común.

Pero también hay diferencias.

¿Qué énfasis encontramos en Juan 1:1 al 5, que no se observa en 1 Juan 1:1 al 5?
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El Evangelio de Juan enfatiza fuertemente a Jesús como Dios y a Jesús como Creador. Aunque el título completo: “su Hijo, Jesucristo”, en 1 Juan 1:3, señala tanto la humanidad de Jesús como su divinidad, el término Dios no se aplica directamente a Jesús en la introducción a 1 Juan, como aparece en la introducción al Evangelio de Juan. El Evangelio de Juan también es muy claro con respecto a Jesús en su papel como Creador. Nada que fue hecho –es decir, nada creado– fue creado aparte de él. Difícilmente Juan podría haber sido más claro, no solo acerca de la divinidad de Cristo, sino también acerca del hecho de que fue el Creador.

Además, 1 Juan enfatiza el lugar de los testigos oculares y su proclamación (y, por lo tanto, su autoridad), un énfasis que no aparece en el Evangelio de Juan, que habla desde una perspectiva más neutral y menos “personal”.

Tomadas en conjunto, ambas secciones revelan verdades acerca de Jesús que son centrales para el plan de salvación.

Piensa en todo lo que sabes acerca de la vida de Jesús. ¿Qué cosas hizo, dijo y sufrió? Además, pregúntate: ¿Por qué hizo esas cosas? Al hacerlo, medita en el hecho de que este Hombre también era Dios, el Creador. ¿Qué esperanza y ánimo te ofrecen estas verdades? ¿De qué modo pueden ayudarte a soportar el estrés y las tensiones de la vida?

Martes 7 de julio: LA PALAB RA DE VIDA (1 Juan 1:1, 2)

¿Qué crees que significa la frase “Verbo (o Palabra) de vida”? ¿Por qué es un término tan exacto para aplicar a Jesús?
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En 1 Juan 1:1 se menciona el “Verbo de vida”. El término verbo también se encuentra en Juan 1:1 al 3, y se refiere específicamente a Jesús. En Apocalipsis 19, el jinete del caballo blanco es llamado “El Verbo de Dios” (Apoc. 19:13) y se refiere también a Jesús. Siendo que en los escritos de Juan el término verbo [que en griego puede significar tanto verbo como palabra] puede, en ciertos contextos, designar a Jesús, en 1 Juan 1:1 muy probablemente también se refiere a Jesús.

Lo mismo es cierto para el término vida. Jesús se llamó a sí mismo “el camino, la verdad y la vida” (Juan 14:6). Así que, vida en 1 Juan 1:2 sin duda se refiere también a Cristo. No resulta sorprendente, entonces, que él sea “el Verbo de vida”.

¿Qué otras evidencias, en estos versículos, muestran que Juan se estaba refiriendo a Jesús cuando usó la frase “Verbo de vida”?
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Aunque algunas personas han alegado que la frase “Verbo de vida” significa la proclamación del evangelio, la evidencia en cambio señala a Jesús mismo. Aunque es posible escuchar el evangelio de Jesús con los oídos, es más difícil verlo con los ojos. Entretanto, es imposible tocar al “Verbo de vida” con las manos, si esa frase se estuviera refiriendo a la proclamación del evangelio. Oír, ver y tocar a una persona tiene más sentido que oír, ver y tocar el evangelio. Además, la frase “la vida [...] estaba con el Padre, y se nos manifestó” (1 Juan 1:2) también sugiere que Juan tenía en mente a una persona cuando mencionó el Verbo y la vida.

Si aceptamos que Jesús es el “Verbo de vida”, ¿qué significa eso para nosotros? Considera cada parte de la frase: verbo y vida. ¿De qué modo los siguientes textos nos ayudan a comprender mejor lo que significa esta frase por sí misma y, aún más importante, qué significa para nosotros, personalmente? Gén. 1:14; Dan. 5:23; Mat. 8:8; Juan 1:1-4; Hech. 17:28.
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Miércoles 8 de julio: TESTIGOS OCULARES

A muchas personas les gusta ir a ver un juego de fútbol, un concierto, una reunión política, lo que sea. Quieren ver por sí mismos lo que sucede, y quieren experimentar el evento por sí mismos. Después, pueden compartir lo que vieron y oyeron con otras personas. Otros son testigos oculares involuntarios, por ejemplo, de un accidente, o de un crimen, y pueden ser citados para actuar como testigos en un tribunal.

Los apóstoles fueron testigos presenciales de la vida, la muerte y la resurrección de Cristo. Este “evento de Cristo” influyó sobre ellos de tal manera que no podían dejar de comunicarlo a otros.

Esto es lo que encontramos con Juan. En 1 Juan 1:1 al 4, Juan afirma haber sido un testigo ocular de Jesús. Él refuerza su afirmación diciendo que no solo vio a Jesús sino también lo tocó y lo escuchó. Juan repite estas afirmaciones en estos versículos, tratando de enfatizar la realidad de su experiencia personal con Jesús.

Juan no es el único escritor bíblico que hace estas afirmaciones tan sólidas acerca de eventos en los que fueron testigos. ¿Qué tienen en común los siguientes versículos con 1 Juan 1:1 al 3? ¿Quién está hablando, y cuál es el trasfondo de sus afirmaciones?
Deut. 4:1-9 ___________________________________________________
Hech. 4:20 ____________________________________________________
1 Cor. 15:4-8 __________________________________________________

Hoy no podemos ser testigos oculares directos, por lo menos no de los eventos de la vida de Jesús o de los eventos históricos de la historia bíblica. Pero eso no significa que no podamos ser testigos presenciales de la realidad de Cristo y lo que él ha hecho por nosotros. De alguna manera, especialmente en un mundo posmoderno, nuestra propia historia personal, nuestro informe testimonial personal, puede ser un testimonio más poderoso de la realidad y la bondad de Dios de lo que pueden ser los eventos históricos registrados en la Biblia.

¿Cuál es tu informe personal como “testigo presencial” de Jesús? Escríbelo, y llévalo a la clase el sábado.

Jueves 9 de julio: COMUNIÓN CON LOS SANTOS

Alguien ha afirmado que Dios no tiene nietos; solo hijos. Una experiencia cristiana no es una experiencia hereditaria. Necesitamos hacer la decisión, en nuestros corazones, de entregarnos a Jesús. Nadie puede hacerlo por nosotros, así como nadie puede estornudar por nosotros. Tenemos que hacer la decisión nosotros mismos, y tiene que ser una entrega completa a él. En este sentido, ser cristiano es una experiencia muy personal y solitaria.

Al mismo tiempo, en esos primeros versículos, Juan añade otra dimensión de lo que significa ser cristiano. Juan nos invita a aceptar su testimonio acerca de Jesús y, con ello, experimentar el compañerismo (o comunión) con él y con otros cristianos. En otras palabras, la proclamación de Jesús edifica a la comunidad. Aceptar a Jesús como Salvador y Señor, como Dador de vida eterna, significa ser añadido a la familia de los creyentes.

De acuerdo con 1 Juan 1:3, ¿cuáles son las dimensiones de esta comunión?
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Jesús mismo estableció su comunidad, o iglesia (Mat. 16:18), y se preocupa por ella en la misma forma que un pastor cuida de sus ovejas (Juan 10:14-16). Jesús y su iglesia van juntos. La proclamación de Jesús y del evangelio lleva a las personas a la comunión, no solo con el Padre y el Hijo sino también con otros creyentes. No solo hay una conexión celestial invisible sino también una conexión visible y real entre estos creyentes.

¿Cómo se describe esta comunión cristiana en su forma ideal, en el Nuevo Testamento? Ver Hech. 2:42-47; Rom. 12:3-17.
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Nuestro pasaje de 1 Juan termina con el versículo 4. El propósito de Juan no solo es que la gente goce de la comunión con Dios y con los creyentes, sino también que su gozo sea completo.

El versículo 4 está, tal vez, enfocando los versículos precedentes. Nuestro gozo está completo porque Jesús, “la vida eterna”, ha aparecido. El versículo también puede estar mirando al futuro, al resto de la primera carta de Juan, en la cual se presenta a Jesús y la salvación mediante él, así como la vida con Dios (que es una vida de amor). Finalmente, puede referirse a la futura aparición de nuestro Señor. Así, 1 Juan 1:1 al 4 podría abarcar el tiempo desde el Cristo preexistente hasta la consumación final en la segunda venida de Cristo.

¿Cuál ha sido tu experiencia con respecto a la comunión cristiana? ¿Qué puedes hacer en forma diferente? ¿Cómo puedes gozar mejor, y ayudar a otros a gozar, la comunión del compañerismo que tenemos el privilegio de tener?

Viernes 10 de julio

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
Lee El Deseado de todas las gentes, la página 307.

“Juan, que personalmente había conocido a Cristo, deseaba compartir su conocimiento con sus lectores, para que pudieran participar de la misma comunión que él ya disfrutaba con el Padre y el Hijo. Al expresar este amante deseo, Juan afirma la divinidad, la eternidad y la encarnación –y, por lo tanto, la humanidad– del Hijo. Transmite este maravilloso conocimiento con un lenguaje que es sencillo pero enfático, para que los lectores contemporáneos del apóstol –y también los de nuestros días– no tuvieran ninguna duda acerca del fundamento de la fe cristiana y la naturaleza de la obra de Jesucristo” (CBA 7:647).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. Como clase, repasen sus propios informes como “testigos presenciales” de Jesús. ¿Qué tienen en común? ¿De qué manera se diferencian? ¿Qué puedes aprender de la experiencia de otros que te puede ayudar a conocer mejor al Señor? Al mismo tiempo, ¿qué presenciaste tú que, al compartirlo, pudo beneficiar a otros?

2. ¿Qué hay en los testimonios de los testigos oculares que los hacen tan poderosos? Al mismo tiempo, ¿por qué no deberíamos creer todos los informes presenciales? Después de todo, las personas pueden mentir, o sencillamente no ver las cosas con exactitud. ¿Pensaste alguna vez que viste algo, para darte cuenta más tarde de que estabas equivocado? Si es así, comparte tu experiencia con la clase. Al mismo tiempo, ¿qué hay en los informes de los testigos presenciales descritos en la Biblia que les da tanta credibilidad? ¿Creemos que son ciertos porque están en la Biblia? ¿O están en la Biblia porque son ciertos? ¿O son ambas cosas?

3. Repasa todo este tema de la comunión. ¿Por qué la comunión es tan importante para todos los creyentes? ¿Qué ocurre con los que tienden a arreglarse solos, a independizarse del cuerpo de Cristo? Al mismo tiempo, ¿qué peligros potenciales surgen de ser demasiado dependientes de otros o de la iglesia? ¿De qué modo podemos alcanzar un equilibrio adecuado?

4. ¿Qué puedes hacer para ayudar a tu iglesia local a ser más receptiva de las necesidades de sus miembros, ayudándola así a cumplir algunos de los ideales del compañerismo, como se ve en varios aspectos de la iglesia primitiva? ¿En qué áreas puede tu iglesia hacer mejor las cosas?
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Escuela Sabática: 4 de Julio de 2009

domingo, 28 de junio de 2009
Lección 1 para el 4 de Julio de 2009: Jesús y las epístolas de Juan

Sábado 27 de junio

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA:
Repasa las epístolas de Juan.

PARA MEMORIZAR:
“Y nosotros hemos visto y testificamos que el Padre ha enviado al Hijo, el Salvador del mundo” (1 Juan 4:14).

¿FALSOS MAESTROS ESPARCIENDO EL ERROR entre los santos? ¿Conceptos equivocados acerca de la naturaleza de Cristo? ¿Luchas por el poder en la iglesia? ¿Errores teológicos esparciéndose entre los bancos de la iglesia? ¿Personas que necesitan la certeza de la salvación? ¿Otros que necesitan saber que la fe debe guiar a la obediencia a la Ley?

Suena algo parecido a nuestra iglesia actual, ¿verdad?

Sin embargo, estos eran algunos de los problemas con los que luchó Juan hace casi dos mil años en sus tres cortas epístolas del Nuevo Testamento.

¡Cuán ciertas son las palabras de Salomón: “Nada hay nuevo debajo del sol” (Ecl. 1:9)!

No obstante, Juan no se concentra solamente en los problemas. Él señala a Dios el Padre y al Hijo; describe quiénes son y qué han hecho por nosotros, y por eso, qué debemos responderles.

UN VISTAZO A LA SEMANA:
¿Por qué crees que Juan escribió estas epístolas? ¿A quiénes les estaba escribiendo? ¿Cuáles eran sus preocupaciones? ¿De qué manera atiende esas preocupaciones? ¿Qué nos cuenta Juan acerca de Jesús? ¿Qué promesas puedes obtener de estos libros?

Domingo 28 de junio: DE QUIÉN Y PARA QUIÉN: EL AUTOR Y SUS LECTORES

La primera Epístola de Juan comienza sin una introducción formal. Cualquiera que haya sido la razón, el autor no se presenta. La segunda y la tercera cartas mencionan como autor a una persona llamada “el anciano”. Ellas también nos informan a quién fueron dirigidas: a una señora elegida, y también a alguien llamado Gayo. Esta información no es extensa y deja planteadas muchas preguntas; sin embargo, de las cartas mismas podemos aprender algo acerca de quién las escribió.

El estilo y el vocabulario de las cartas parecen indicar que el autor de 1, 2 y 3 Juan fue el mismo. ¿Qué nos indican estas tres cartas acerca de él? Al leerlas, concéntrate, entre otras cosas, en algunos de los términos que usa para referirse a las personas a las que dirige las cartas. (Ver 1 Juan 1:1-3; 2:1, 18; 4:4; 2 Juan 1, 12; 3 Juan 1, 13, 14.)

Obviamente, el autor ha sido testigo presencial de Jesús. También parece haber tenido una relación íntima con los miembros de la iglesia a quienes les escribió, porque los llama “hijitos”, una expresión de cariño. Él mantenía una posición de liderazgo en la iglesia, y más de una vez dijo que esperaba visitarlos. La estrecha similitud de frases y temas con el Evangelio de Juan, así como el testimonio de los padres de la iglesia, revelan que él fue el apóstol Juan.

Todo esto trae a luz un punto muy importante. Cuán valioso es que procuremos desarrollar una relación bondadosa, amable y amante con quienes nos rodean. Por estas cartas, es muy claro que Juan amaba a estas personas y se interesaba vivamente por ellas, y que él quería verlas fortalecidas en el Señor. Puede haber muy pocas dudas de que el amor que él expresaba hacia ellos solo fortalecía el poder de sus palabras. ¡Qué lección importante para todos los que procuramos ser testigos de Jesús y de las verdades que él nos ha dado como iglesia!

Una cosa es tener conocimiento acerca de la naturaleza de Dios, el plan de salvación, la segunda venida de Cristo y el día de reposo correcto. Pero ¿qué le ocurre a nuestro testimonio si nuestras vidas no reflejan el amor y el carácter del Dios que creó estas verdades? Tal vez tengas verdades bien expresadas racionalmente. Eso es bueno, pero ¿cuánto amor y preocupación por otros acompañan tu expresión de esas verdades?

Lunes 29 de junio: QUÉ CONTIENEN LAS EPÍSTOLAS

En la primera carta de Juan, encontramos una cantidad de temas importantes, aunque el apóstol no parece avanzar en ninguna progresión lineal. Esta observación ha conducido a algunos eruditos a concluir que Juan presenta sus argumentos en una forma cíclica; es decir, él vuelve a tratar sus temas desde ángulos diferentes. De este modo, las mismas cosas se analizan desde diferentes perspectivas.

Lee 2 Juan 1 al 13. Sigue su línea de pensamiento:
2 Juan 1-3 _____________________________________________
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2 Juan 4 _______________________________________________
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2 Juan 5, 6 _____________________________________________
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2 Juan 7-11 _____________________________________________
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2 Juan 12, 13 ____________________________________________
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En 2 Juan, el apóstol expresa su gratitud porque los hijos de la señora caminan en la verdad. También habla acerca del amor y la obediencia, y luego se concentra en los falsos maestros que ya mencionó en su primera carta. Emplea otra vez el término anticristo. En su conclusión, Juan expresa el deseo de visitar a sus oyentes. También les transmite sus saludos.

¿De qué modo 3 Juan se relaciona con las dos cartas anteriores, que tratan acerca de los falsos maestros que no se mencionan en la última carta de Juan? Es plausible la idea de que las tres cartas traten acerca de una situación similar pero desde perspectivas diferentes. Mientras 1 y 2 Juan advierten contra los falsos maestros, 3 Juan muestra cómo en un caso particular los dirigentes de la iglesia trataron de controlar el problema.

En muchas partes del mundo, la idea de una “doctrina ortodoxa” suena medieval; recuerda a la gente cosas tales como la Inquisición, cuando las personas fueron torturadas y muertas porque no eran lo suficientemente “ortodoxas” en su teología. De allí que muchos se alejen totalmente de la idea de ortodoxia, alegando en cambio que todo lo que hace falta es amar, sin tomar en cuenta la enseñanza. No obstante, Juan, cualquiera que sea su énfasis en el amor, no deja de ocuparse del error teológico. ¿Qué debiera indicarnos esto con respecto a cómo debemos actuar frente al error teológico en nuestra propia iglesia?

Martes 30 de junio: POR QUÉ: EL PROPÓSITO DE ESTAS CARTAS

Repetidamente, Juan nos dice por qué escribió su primera carta. ¿Qué está señalando él?
1 Juan 1:4 ____________________________________________________
1 Juan 2:12-14 ________________________________________________
1 Juan 5:13 ___________________________________________________

Todas estas declaraciones son positivas y confirmadoras. Sin embargo, el contexto muestra que deben ser entendidas dentro del marco de problemas serios en las iglesias a las cuales se dirige 1 Juan. Esta carta hace declaraciones severas acerca de los falsos maestros. Se los llama anticristos. El término se encuentra cuatro veces en 1 Juan y una vez en 2 Juan. No se usa en ninguna otra parte de la Biblia.

Estos anticristos tenían ideas equivocadas acerca de Jesucristo, ideas que también afectaron su estilo de vida cristiano. Obviamente, Juan sentía la necesidad de hacer frente a estas enseñanzas, y lo hizo de una manera sólida e inflexible.

Sin embargo, el autor describe un cuadro positivo del verdadero cristianismo y se concentra en su naturaleza positiva. Al afrontar el error teológico y el error ético de los falsos maestros, Juan alega en favor de la unidad del Padre y del Hijo, la aceptación del perdón divino y una vida gobernada por el principio del amor.

Mientras anima a los feligreses y les advierte contra conceptos inadecuados de Cristo y de la conducta cristiana, espera ganar de regreso a algunos de los que habían abandonado la iglesia.

En 1 y 3 Juan, no se mencionan las razones por las que escribió las cartas, pero esas razones se pueden percibir. El propósito de 2 Juan es advertir a los feligreses contra las enseñanzas erróneas y la ética incorrecta de los falsos maestros mencionados en 1 Juan.

De acuerdo con 3 Juan, estaba ocurriendo una lucha por el poder. Diótrefes estaba tratando de usurpar toda la autoridad. Aparentemente, al usar el problema de esa herejía, estaba tratando de establecer su propia base de poder.

Aunque sin disminuir la seriedad de estas falsas enseñanzas, Juan las enfrenta enfatizando lo positivo. Aquí hay un principio importante para nosotros. Cuán fácil es dejarse absorber por la lucha contra el error de tal manera que nos centramos en él en lugar de centrarnos en la verdad. ¿De qué manera enfrentas lo que consideras equivocado? ¿Te concentras en el error en lugar de hacerlo en la verdad? ¿De qué modo puedes comenzar a adiestrarte para tratar con los problemas de una manera más positiva?

Miércoles 1º de julio: JESÚS EN LAS EPÍSTOLAS DE JUAN

Jesús aparece en toda 1 Juan. Él está en el centro de este libro. ¿Quién es él, de acuerdo con esta carta?
1 Juan 1:1 ____________________________________________________
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1 Juan 1:2; 5:20 _______________________________________________
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1 Juan 1:3; 4:15 _______________________________________________
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1 Juan 2:1 ____________________________________________________
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1 Juan 2:8 ____________________________________________________
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1 Juan 2:22 ___________________________________________________
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1 Juan 4:14 ___________________________________________________
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1 Juan 5:20 ___________________________________________________
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Aunque en 1 Juan Dios el Padre se menciona con más frecuencia que Jesús, el problema de los ex miembros, y tal vez de algunos feligreses todavía activos, es con el Hijo. Los miembros de la iglesia y los falsos maestros pudieron haber concordado mayormente sobre la naturaleza del Padre. Sin embargo, estaban en desacuerdo en lo que se refiere a Jesús, en cuanto a su humanidad y a su divinidad. El problema era si Jesús “ha venido en carne” (1 Juan 4:2) o no, y si “es el Cristo” (1 Juan 2:22).

En medio de todo esto, Juan claramente sostiene que es imposible separar al Padre del Hijo. Aun en nuestros días, algunas personas, incluso algunos cristianos, piensan que pueden tener una relación con Dios el Padre sin interesarse acerca de Jesús. Para ellos, Jesús es sencillamente un ser humano maravilloso. Juan, sin embargo, es claro: Si sabes acerca de Jesús pero no lo aceptas como el Mesías y el Hijo de Dios, no puedes tener una relación salvadora con Dios el Padre.

La primera carta de Juan contiene 105 versículos. Jesús aparece en unos 45 de ellos. ¿Qué te indica esto acerca del lugar que Jesús tiene en esta carta? ¿Cuán central es Jesús en tu propia comprensión de la verdad? Es decir, ¿podrías estar demasiado ocupado con fechas, diagramas y doctrinas, en vez de conocer por ti mismo a Jesús, y su perdón y su gracia? Si fuera así, ¿cómo podrías cambiar? ¿Por qué tienes que cambiar? (Ver Juan 17:3.)

Jueves 2 de julio: EL MINISTERIO DE JESÚS EN LAS EPÍSTOLAS DE JUAN

Las cartas de Juan no solo presentan a Jesús desde diferentes perspectivas, contándonos que él existe desde el principio (1 Juan 1:1), que ha venido en carne (1 Juan 4:2), y que permaneció justo, puro y sin pecado (1 Juan 2:1; 3:3, 5), sino también enfatizan su ministerio y su obra.

Quién es Jesús y qué ha hecho él están profundamente relacionados. Negar su divinidad o su humanidad significa también negar su ministerio como Salvador, como ejemplo y como Señor. La salvación por medio de Jesús depende de la naturaleza divino-humana de Jesús. Sin una comprensión adecuada de la naturaleza divino-humana de Jesús, puedes terminar con una comprensión diferente del plan de salvación y del problema del pecado. Se puede tomar livianamente el pecado y aun negarlo (1 Juan 1:6-10), una actitud que influirá seguramente, de una manera u otra, en la conducta y la ética cristianas.

¿Qué nos enseña Juan acerca del ministerio y la obra de Jesús? Es decir, ¿qué promesas se nos hacen gracias a lo que Jesús ha hecho o está haciendo por nosotros ahora?
1 Juan 1:7 ____________________________________________________
1 Juan 2:25 ___________________________________________________
1 Juan 2:28 ___________________________________________________
1 Juan 3:8 ____________________________________________________
1 Juan 3:16 ___________________________________________________
1 Juan 5:18 ___________________________________________________
2 Juan 3 ______________________________________________________

Lo que Jesús hizo por nosotros como nuestro Salvador y lo que está haciendo por nosotros como nuestro Abogado requieren una respuesta de nuestra parte. El perdón de los pecados, la seguridad de la salvación, el don del Espíritu Santo, la esperanza de su segunda venida, y la promesa de que seremos como él y lo veremos como él es, no pueden dejar frío nuestro corazón. Creemos en él, lo amamos, lo seguimos, lo obedecemos, y permanecemos en él y en sus enseñanzas.

Considera algunas de las promesas enumeradas arriba. ¿Cuáles son las que significan más para ti, y por qué? ¿Cuáles no estás gozando, tal vez, en tu vida, como deberías? ¿Por qué podría ser esto así, y qué puedes hacer a fin de comprender aún más las riquezas de estas promesas?

Viernes 3 de julio

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
Lee 1 Juan de una vez, para obtener un panorama de esta epístola importante.

“Con el paso de los años y el aumento del número de creyentes, Juan trabajaba con mayor fidelidad y fervor en favor de sus hermanos. Eran tiempos llenos de peligros para la iglesia. Los engaños satánicos se encontraban por doquier. [...] Algunos que profesaban creer en Cristo afirmaban que su amor los liberaba de obedecer la ley de Dios. Por otra parte, muchos enseñaban que era necesario amoldarse a las costumbres judías y llevar a cabo sus ceremonias; que la simple observancia de la ley, sin fe en la sangre de Cristo, bastaba para la salvación. Algunos sostenían que Cristo era un hombre bueno, pero negaban su divinidad. Otros, que pretendían ser fieles a la causa de Dios, eran engañadores que en la práctica negaban a Cristo y su evangelio. Puesto que ellos mismos vivían en pecado, introducían herejías en las iglesias. Por eso, muchos se extraviaban en los laberintos del escepticismo y el engaño.

“Juan se llenaba de tristeza cuando veía que esos errores ponzoñosos se introducían en la iglesia. Vio los peligros a los que estaba expuesta, y enfrentó la emergencia con rapidez y decisión. Las epístolas de Juan exhalan el espíritu del amor. Dan la impresión de haber sido escritas con la pluma sumergida en amor. Pero, cuando se relacionaba con los que pretendían vivir sin pecado, aunque estaban quebrantando la ley de Dios, no vacilaba en amonestarlos enérgicamente contra ese terrible engaño” (HAp 456, 457).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. Lee la cita de Elena de White copiada arriba. Imagínate que ella estuviera escribiendo para la iglesia actual. ¿Qué podría escribir? Es decir, ¿cuáles son los desafíos teológicos que la iglesia afronta hoy? ¿De qué maneras son similares a los que Juan enfrentó en sus días? ¿Qué podemos aprender de Juan que podría ayudarnos a tratar con estos errores?

2. Como adventistas, creemos que se nos han dado muchas verdades, verdades que muchas otras iglesias no tienen. (Después de todo, si ellos tuvieran estas verdades, ¿con qué propósito existiríamos como adventistas?) Al mismo tiempo, ¿de qué modo podríamos nosotros, como iglesia, reflejar mejor el amor y la bondad que deben acompañar nuestro testimonio? ¿De qué modo, ya sea como clase o como personas, podrían ayudar a tu iglesia local a manifestar mejor el amor de Dios? Asusta pensar en cuántas personas, atraídas a nuestro mensaje, nunca lo aceptaron por la falta de bondad, gracia y amor expresados por la iglesia. Podemos y debemos hacer esto mucho mejor.

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Feliz Día Papá!!

sábado, 20 de junio de 2009

Dejá un comentario para tu papá en la página!
muchas bendiciones para todos los padres en su día tan especial!! Leer más...

Lista de Cargos

lunes, 15 de junio de 2009

Esta es la Lista de Cargos de la Iglesia para este nuevo año eclesiástico que comienza.
La primera lectura se hizo el sábado pasado, si no hay observaciones el sábado 20 se hará la segunda lectura y todos los cargos serán oficiales, los cuales comenzarán a desempañarse el 1º de julio.

descargar aqui

Así quedaría la junta de iglesia

Ancianos:
Lao, Diego
Golubizky, Daniel
Domínguez, Miguel

Secretaria: Patricia Uncos

Tesorera: Alejandra Timo
Jefe de Diáconos: Roberto Pastrana
Educación, Música : Silvia Sosa
Ministerio de la Mujer: Natalia Fernández
Publicaciones: Adrian Pérez
Diaconisas: Silvia Lucero
Ministerios del niño: Norma Pastrana
Ministerio personal: Matías Medina
Jóvenes Adventista (JA), Comunicación: Ariel Aguilar
Escuela Sabática: Mónica Domínguez
Dorcas: Claudia Acuña
Coordinadora de interesados: Nancy Castro
Mayordomía, Salud y Temperancia: Marcos Villagra
ADRA: Gloria Ferreira

Dios nos bendiga grandemente!!!!!


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Lección 12 Para el 20 de junio de 2009: La comunidad

domingo, 14 de junio de 2009
Sábado 13 de junio

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA:
Génesis 11:1-4; 12:1-3; 1 Corintios 12:12-27; Efesios 4:1-13; Apocalipsis 22:1-6.

PARA MEMORIZAR:
“Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular” (1 Cor. 12:27).

LOS SERES HUMANOS SON SOCIALES. Dios podría haber creado cien millones de seres humanos perfectos “separados” y que cada uno siguiera tras sus propias metas independientes. En cambio, él primero creó un varón y una mujer, y afirmó que no sería bueno que el hombre estuviera solo. La primera pareja debía complementarse mutuamente. Y debían multiplicarse y crear una comunidad de miembros de familia y, con el tiempo, unidades sociales mayores.

Una de las unidades sociales más importantes a la que la gente puede pertenecer es su iglesia. Desgraciadamente, muchas personas ya no reconocen los beneficios sociales de pertenecer a una iglesia. Por supuesto, la iglesia es más que un club para hombres y mujeres que casualmente comparten ciertos intereses. La iglesia es una comunidad de creyentes que comparten la experiencia máxima de la salvación y reconocen a Cristo como su Señor.

UN VISTAZO A LA SEMANA:
Creer y pertenecer están estrechamente vinculados. Dios quiere que seamos parte de una comunidad que él inició. Es un privilegio pertenecer a esa comunidad, pero eso también lleva consigo responsabilidades. Todos tenemos que hacer nuestra contribución singular para constituir el cuerpo de Cristo.

Domingo 14 de junio: DIOS QUIERE UN PUEBLO

En Génesis 11 encontramos el registro de un experimento en la edificación de una comunidad que no recibió la aprobación de Dios. Cuando, después del Diluvio universal, los descendientes de los sobrevivientes originales decidieron unirse y construir una ciudad con una enorme torre en la parte sur de lo que ahora conocemos como Iraq, Dios estaba muy disgustado. Esto no era lo que Dios había querido. No obstante, en el capítulo siguiente –Génesis 12– la idea de construir una comunidad se encuentra otra vez en el foco, pero ahora en un sentido bien positivo. Dios le dijo a Abraham (que en ese tiempo todavía se llamaba Abram) que él quería formar un pueblo a quien él pudiera llamar suyo.

¿Cuál era la diferencia más importante entre la iniciativa de la comunidad que edificaba la Torre de Babel y el plan de Dios de hacer un pueblo de Abraham y su posteridad? Comparar Gén. 11:1-4 con Gén. 12:1-3.
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Desde la historia del llamado de Abraham en adelante, el Antiguo Testamento se centra en las experiencias del pueblo de Dios, sus fracasos y sus triunfos. El pueblo de Israel tenía la misión de hacer que el Dios del pacto fuera conocido por todas las demás naciones. Debían preparar el camino para la venida del Mesías. Sabemos que, como pueblo, Israel no cumplió su tarea. Cuando vino el Mesías, este fue rechazado y muerto como un criminal por ciertos líderes que deberían haberle dado la bienvenida a él como su Redentor. Al mismo tiempo, muchos israelitas permanecieron fieles al Señor y formaron el núcleo de lo que había de llegar a ser la iglesia cristiana.

Lee 1 Pedro 2:9 y 10. ¿Cuál es el mensaje que contiene para nosotros hoy?
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El pueblo de Dios en tiempos del Nuevo Testamento constaba de judíos y gentiles, de hombres y mujeres de toda nación, tribu y lengua. Como el Israel en los tiempos del Antiguo Testamento, tenían ahora la responsabilidad de enseñar a otros acerca de la gracia divina. Como el Israel de antaño, también los nuevos creyentes pertenecen a una comunidad especial.

¿Qué similitudes encuentras entre el antiguo Israel y la iglesia actual? ¿Qué lecciones deberías aprender de aquellos? ¿Qué equivocaciones deberías evitar?

Lunes 15 de junio: EL PRIVILEGIO DE PERTENECER

Laurence J. Peter, un escritor y educador estadounidense, en cierta ocasión declaró: “¡Ir a la iglesia no te hace un cristiano más que ir a un garaje te hace un automóvil!” Realmente, pertenecer a la iglesia de Cristo es más que tener el nombre anotado en los registros de la iglesia. Implica darse cuenta de lo que es la iglesia y de cuál es el lugar que uno tiene en ella.

En numerosos lugares, Pablo se refiere a los creyentes como santos (Efe. 1:1; Fil. 1:1; Col. 1:2). Esta palabra ha adquirido hoy un significado que no tenía en los tiempos bíblicos. Los santos no son personas perfectas; ciertamente no son personas que han sido declaradas “santas” después de un largo y complejo proceso eclesiástico mucho después de su muerte. “Para Pablo [y otros autores bíblicos], el término santo no tenía las connotaciones de los vitrales que tiene para nosotros. Un santo no era algún antiguo cristiano perfecto, que estaba por encima de la vida real, sino cualquier persona llamada y puesta aparte por Dios que llegaba a ser parte de la comunidad de la fe” –John C. Brunt, Romans, p. 42.

¿Qué lugar importante se les da a quienes pertenecen a la iglesia, el “cuerpo de Cristo”? ¿De qué modo cada “santo” debe relacionarse con otro? 1 Cor. 12:12-27.
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Un feligrés no debe ser reducido a una estadística. Cada miembro de la iglesia tiene un lugar especial y una contribución específica para hacer. Ninguno puede desaparecer sin causar por lo menos cierta disfunción en el cuerpo. Al mismo tiempo, ningún miembro puede pretender que su contribución es muy superior a la de ningún otro miembro. La metáfora del cuerpo con sus muchos miembros, en forma sublime, ilustra esta verdad. Algunas partes parecen más vitales que otras. El corazón, el cerebro, los pulmones y el estómago pueden parecer estar entre las partes más destacadas, pero el funcionamiento o el mal funcionamiento de alguna glándula menor a menudo es un asunto de vida o muerte.

¿De qué modo te ubicas en tu cuerpo local? ¿Estás contento con el papel que desempeñas? ¿Estás celoso del papel de alguna otra persona? ¿Eres un órgano muerto, sin vida? ¿O tal vez estás tratando de hacer más de lo que necesitas hacer? ¿De qué modo las palabras de Pablo te ayudan a comprender mejor cuál debería ser tu papel?

Martes 16 de junio: LA RESPONSAB ILIDAD DE PERTENECER

Pertenecer al cuerpo de Cristo es un gran privilegio. Otra figura del lenguaje subraya esta gran verdad: todos somos parte de la familia de Dios. “Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios” (1 Juan 3:1). Pero, los privilegios siempre van acompañados por responsabilidades.

¿Qué implica la figura de la iglesia como el cuerpo de Cristo y cada uno de nosotros como miembros de ese cuerpo, en lo que respecta a nuestras responsabilidades personales? Efe. 4:1-13.
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“Todos deben proceder como partes de un mecanismo bien ajustado, en el cual cada una depende de la otra, aun cuando su actividad es diferente. Y cada uno debe ocupar el lugar que se le asigne y hacer la obra que se le encomiende. Dios ruega a todos los miembros de su iglesia que reciban al Espíritu Santo, que se unan en comprensión fraternal y que vinculen sus intereses con amor” (MeM 284).

¿Cuáles son otras responsabilidades clave para todos los miembros de la iglesia? 1 Cor. 16:2; 1 Tes. 5:14, 17, 25; Heb. 10:25; 1 Ped. 3:15.
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Muchas personas viven en sociedades de consumo y, como resultado, tienden a traer esta mentalidad de consumidores a su iglesia. La primera pregunta a menudo es: ¿Qué hay en ella para mí? En vez de ¿Cómo puedo contribuir con mis talentos y mis dones? Cuando John F. Kennedy prestó juramento como presidente de los Estados Unidos de Norteamérica en 1961, pronunció estas palabras memorables: “No preguntes qué puede hacer tu país por ti, sino qué puedes hacer tú por tu país”. Estas palabras también se pueden aplicar a nuestra actitud hacia la iglesia. Aun cuando la iglesia puede y hace mucho por los que asisten a ella fielmente y se unen en sus muchas actividades, deberíamos primero de todo preguntarnos constantemente: ¿Cómo puedo servir mejor? ¿Cómo puedo animar a otros? ¿Cómo puedo ser un modelo para nuestros jóvenes? ¿Cómo puedo contribuir a hacer de mi iglesia local un hogar espiritual en el que muchos puedan encontrar la paz interior y el alimento que necesitan?

Hazte estas preguntas personalmente, y en forma honesta considera tus respuestas: ¿Cuál es mi motivo principal para asistir a la iglesia? ¿Qué puedo obtener de ella; qué puedo darle?

Miércoles 17 de junio: UNIDAD EN LA DIVERSIDAD

Muchos cristianos se esfuerzan por tener más unidad entre las muchas confesiones religiosas. Hablan del “escándalo” de la división y la falta de unidad, y nos recuerdan que Cristo repetidamente pidió que entre sus seguidores hubiera unidad. La unidad es también un tema clave para la Iglesia Adventista del Séptimo Día, que está amenazada por la fragmentación y la polarización desde adentro. Pero, la unidad que buscan los adventistas no se puede reducir solo a una unidad organizativa o a una uniformidad en estilos de adoración y de otras tradiciones. Debe ir mucho más profundamente.

¿Cuáles son las cualidades clave de una unidad verdaderamente cristiana? Juan 14:6; Efe. 4:3, 13.

Estar unidos a Cristo significa estar unidos a la verdad. Cristo se definió como la Verdad. Esto no quiere decir que no puede haber verdadera unidad entre personas que difieren con respecto a ciertos detalles teológicos o en la interpretación de ciertos pasajes. Pero, la verdadera unidad requiere un compromiso común con las Escrituras como la Palabra de Dios y con sus enseñanzas fundamentales, y un deseo común de practicar lo que la Palabra enseña. Sin embargo, no requiere que todos los miembros piensen exactamente del mismo modo y adoren exactamente de la misma manera. No anula la maravillosa diversidad cultural que enriquece tanto nuestra comunidad eclesiástica mundial.

¿De qué modo la descripción de la Nueva Jerusalén ilustra la rica diversidad que caracteriza al pueblo de Dios? Apoc. 21; 22:1-6; específicamente, 21:12-14, 19, 26; 22:2.

La Nueva Jerusalén se refiere a algo concreto y real que Dios crea para su pueblo, aun si la descripción es altamente simbólica. Lo que nos llama la atención cuando la leemos es el énfasis en la diversidad. No sorprende, pues, que los redimidos vendrán de “todo linaje y lengua y pueblo y nación” (Apoc. 5:9; comparar con Apoc. 7:9).

“En las ramas de una vid hay diversidad y, no obstante, en esta diversidad hay unidad. Cada rama está unida al tronco paterno. Cada rama obtiene su alimento de la misma fuente. Cuando somos ramas de la Vid verdadera, no habrá peleas entre nosotros, no habrá luchas por la supremacía, no habrá menosprecio los unos de los otros” –E. G. de White, General Conference Bulletin, 25 de abril de 1901.

Si ha de haber tanta diversidad en el cielo, ¿por qué hay contiendas étnicas en nuestras iglesias actuales? ¿Por qué tendemos a querer congregarnos con los que son de nuestra misma raza en oposición a los otros? ¿Qué clase de mensaje estamos dando al hacer esto?

Jueves 18 de junio: JESUCRISTO: EL FUNDAMENTO DE LA IGLESIA

A menudo hablamos de nuestra iglesia. Tenemos muchas razones para estar orgullosos de nuestra iglesia. Por otro lado, nos damos cuenta de que nuestra iglesia no es perfecta. Hemos invertido en ella mucho de nosotros, de nuestros talentos, tiempo, energía y dinero, y tenemos buenas razones para tener un claro sentido de propiedad. Sin embargo, en último análisis la iglesia no es nuestra. Es de Dios. Y eso marca una diferencia decisiva.

¿Qué afirmó Cristo mismo en respuesta a la pregunta de a quién pertenece la iglesia? Mat. 16:18.
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Muchos han entendido mal la afirmación de Cristo acerca de la roca sobre la cual debía ser edificada la iglesia de Dios. Cuando se toma en consideración el contexto completo y todas las demás evidencias bíblicas, no hay base para sugerir que Pedro era la roca sobre la cual se fundaba la iglesia y que se transfería una autoridad especial de él a todos los futuros obispos de Roma. Cristo, el Hijo del Dios viviente (Mat. 16:16), es la Roca sobre la cual Dios fundó su iglesia.

Considera el significado de algunos otros símbolos usados para subrayar la misma verdad, es decir, que la iglesia está edificada sobre Jesucristo y que la iglesia es de él en vez de ser nuestra. Efe. 2:20; 4:15, 16; Apoc. 1:12-16, 20.
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Como tantos otros pasajes del libro del Apocalipsis, la descripción de Jesucristo en Apocalipsis 1:12 al 20 está llena de imágenes del Antiguo Testamento. Se presenta a Cristo como caminando en medio de siete candeleros, vestido como un sumo sacerdote. Nuestra mente automáticamente vuelve al símbolo del candelero en el antiguo Tabernáculo, que proclamaba la presencia de Dios entre su pueblo. Antes de que el libro del Apocalipsis entre en detalles acerca de “las cosas que deben suceder pronto” (1:1), se asegura que veamos todo desde la perspectiva correcta. Es la revelación de Jesucristo, el Alfa y la Omega, el Primero y el Último, nuestro Sumo Sacerdote celestial, que no es una deidad distante y estática, sino aquel que camina en medio de su iglesia.

Si, en última instancia, la iglesia pertenece a Dios, ¿cuál es nuestro papel en ella? ¿No somos, entonces, mayordomos de ella? ¿Qué clase de responsabilidades pone esto sobre nosotros? ¿Cuán bien estás viviendo tu responsabilidad? ¿Qué puedes hacer mejor?

Viernes 19 de junio

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
Para un estudio adventista completo acerca de la naturaleza de la iglesia, ver Raoul Dederen, ed., Handbook of Seventh-day Adventist Theology, pp. 538-581. Ver también el capítulo 45 de El Deseado de todas las gentes, pp. 378-387.

“Jesús contestó a Pedro: ‘Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás; porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos’ [Mat. 16:17].

“La verdad que Pedro había confesado es el fundamento de la fe del creyente. Es lo que Cristo mismo ha declarado ser la vida eterna. Pero la posesión de este conocimiento no era motivo de engreimiento. No era por ninguna sabiduría o bondad propia de Pedro por lo que le había sido revelada esa verdad. Nunca puede la humanidad de por sí alcanzar un conocimiento de lo divino. ‘Es más alto que los cielos: ¿qué harás? Es más profundo que el infierno: ¿cómo lo conocerás?’ (Job 11:8). Solo el espíritu de adopción puede revelarnos las cosas profundas de Dios” (DTG 380).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. Ser miembro de la iglesia ¿es una condición necesaria para ser salvos? ¿O nos unimos a la iglesia por otras razones? Si es así, ¿cuáles son? ¿Qué grandes ventajas tenemos al ser parte de un cuerpo? Al mismo tiempo, ¿acerca de qué cosas debemos ser cuidadosos y vigilar?

2. Algunas personas dicen: “He dejado de ir a la iglesia. Cuando asistía, salía vacío. Cuando voy afuera, a la naturaleza, tengo una experiencia religiosa más profunda que cuando escucho un sermón que no es interesante”. ¿Qué le responderías a una de esas personas?

3. Medita más en las preguntas planteadas en la sección del miércoles con respecto a la diversidad étnica en nuestra iglesia. ¿Por qué deberían los cristianos ser los que más aceptan o aman a los otros, sin tomar en cuenta las diferencias étnicas? ¿Qué podríamos hacer que nos ayude a vivir mejor a la altura de lo que sabemos que el Señor quiere que hagamos con respecto al tema importante de la armonía racial y étnica?

Resumen:
La iglesia es una iniciativa divina. Es la iglesia de Dios, en vez de ser la iglesia nuestra. Somos miembros del cuerpo de Cristo –cada uno con su función específica–, pero siempre debemos recordar que él es la Cabeza. No se llama a la uniformidad, sino que debemos hacer todo lo que podamos para mantener la verdadera unidad en Cristo
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Vicepresidente argentino recibe libro 'Señales de Esperanza'

miércoles, 10 de junio de 2009
En una entrevista informal que se desarrolló en un hotel de Córdoba, los pastores Aníbal Espada (presidente de la Asociación Argentina Central, AAC) y Carlos Martín ( profesor de la Southern Adventist University) tuvieron un diálogo ameno con el Vicepresidente de la República Argentina el Ing. Julio Cobos.

En dicho diálogo el Ing. Julio Cobos reconoció el aporte positivo de la Iglesia Adventista a la sociedad argentina en su conjunto, por sus distintos servicios e instituciones.


El pastor Aníbal Espada, presidente de la AAC, aprovecho la oportunidad para obsequiar al Sr. Vicepresidente un ejemplar del libro Señales de Esperanza que fue recibido con aprecio



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