“No seas sabio en tu propia opinión; Teme a Jehová, y apártate del mal” Proverbios 3:7
Cuando estudiaba en el Instituto Bíblico lo primero que me enseñaron fue que de nada servia tener una enorme cabeza llena de conocimientos, si dichos conocimientos no se hacían practica.
Desde entonces comprendí que en el evangelio hay muchos cabezones que a pesar de tener inmensos conocimientos de la Palabra de Dios y de la vida diaria, no viven lo que saben, ni mucho menos lo intentan poner en practica.
Y es que vivimos rodeados de personas que creen que lo saben todo, que no hay nadie que los pueda engañar, que han estudiado la Biblia y la han leído unas diez veces, que han estado en muchos Ministerios en los cuales han adquirido mucha experiencia y por lo cual difícilmente alguien podría decirles que es lo que tienen que hacer.
En este selecto grupo de personas no falta el que cuando tu quieres darle un consejo te dice: "Si, ya lo se, ya lo se”, yo me pregunto: Entonces si ya lo saben, ¿Por qué no lo experimentan?
Es difícil dar un consejo a una persona que tiene bastos conocimientos de la Palabra, no porque no se le pueda dar, sino porque el cree que lo sabe todo y que no hay nada que se le pueda decir que el ya no lo sepa.
Y es que es verdad, hay muchas cosas que sabemos, pero aun cuando las sabemos necesitamos que alguien más nos las recuerde.
LA PERSONA SABIA
Para mi, una persona no es sabia por tener muchos conocimientos, para mi una persona sabia es aquella que practica lo que sabe. Por que “sabios” hay millones, pero practicantes de la sabiduría muy pocos.
La Palabra del Señor nos muestra en Proverbios 1:7a “El principio de la sabiduría es el temor de Jehová”. Es decir que nadie se puede considerar sabio mientras no tenga temor de Jehová y cuando hablamos de temor no hablamos de ese que hace que las personas huyan por miedo de un daño, sino un temor reverencial que lleve como consecuencia la dependencia de Dios, reconociendo las palabras de Jesús en San Juan 15: 5 “…porque separados de mí nada podéis hacer”.
Pablo lo decía de otra forma en 1 Corintios 3:18 “Nadie se engañe a sí mismo; si alguno entre vosotros se cree sabio en este siglo, hágase ignorante, para que llegue a ser sabio”. Y es que el que se cree sabio a si mismo se engaña, porque mas allá del conocimiento existe una practica que viene a ser como la cereza del pastel del conocimiento y sabiduría.
Pero para rematar leamos lo que escribe Santiago en su epístola en el capitulo tres versículo trece: “¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre”.
EL ENGAÑO DE "YA LO SE"
Amados hermanos, no caigamos en la trampa del diablo, la cual es hacernos creer que lo sabemos todo y por lo tanto creemos que sabemos como vivir la vida cristiana. ¿Por qué no ser humildes y reconocer nuestros errores?, ¿Por qué no ser sinceros con nosotros mismos y entender que necesitamos urgentemente del Señor para subsistir en este mundo de tentaciones?,
¿Acaso el creer que todo lo se me hará mejor cristiano?
Pablo decía en la carta a los Romanos 1: 22 “Profesando ser sabios, se hicieron necios”.
Es hora de comprender que el conocimiento sin practica es vano, es una enciclopedia mas, es un libro de historia mas, pero cuando ese conocimiento va respaldado por una vida practica, es ahí en donde el verdadero evangelio esta surtiendo efecto.
Y es que el verdadero evangelio lleva la teoría y la practica de la mano, Jesús utilizaba la Palabra, pero también la ponía en practica, y ese es el ejemplo que TODOS debemos seguir.
Termino exhortándote a que dejes a un lado tus “conocimientos” y comiences nuevamente por humildad a someterte a Dios, pues Proverbios 3:7 dice: “No seas sabio en tu propia opinión; Teme a Jehová, y apártate del mal”.
Amados, del saber al vivir hay una enorme diferencia, comencemos por vivir lo que sabemos y obtendremos la aprobación de Dios.
Autor: Enrique Monterroza
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Grabacion del CD
jueves, 5 de noviembre de 2009
El coro de niños de nuestra iglesia, "Esparciendo Alegría", ya tuvo su segunda sesión de grabación de su primer Compact Disc. Todo se ha desarrollado con mucha normalidad y exitosamente con la ayuda de nuestro gran Dios. Unámonos a sus oraciones para que sea el Señor el que los siga bendiciendo.
Mirá todas las fotos en la galería.
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proyecto iat
miércoles, 28 de octubre de 2009
El proyecto IAT (instituto Adventista de Tucumán) ya está en marcha, será una gran bendición para toda la provincia. En el video a continuación se explica detalladamente todo sobre este proyecto.
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El Hijo pródigo que nunca volvió...
martes, 6 de octubre de 2009

¿Se imaginaría a Elvis arriba de un púlpito predicando con la Biblia en mano las bondades de Dios?
Tal vez no te parecería tan extraño, si supieras que Elvis fue un niño que asistía a diario a la iglesia.
«En ocasiones, estando en el escenario y viendo a las multitudes gritando, a la vez que extienden sus manos hacia mí, como si tuvieran hambre de algo que yo pueda darles, me he preguntado qué ocurriría si empezara a predicarles el evangelio. Pero jamás he sido capaz de hacerlo»,
Elvis Aarón Presley empezó a cantar en una iglesia de Tupelo del Este (Missi-ssippi), donde su padre era diácono y su madre era maestra de la escuela dominical. Creció oyendo música ‘gospel’ (ya que cantaba en un coro parroquial), música ‘country’ y ‘blues’, el ritmo que sonaba en los bares nocturnos de su época.
Nació el 8 de enero de 1935 y se crió en un ambiente pobre. Debido a un parto complicado, perdió a su hermano gemelo el mismo día en que nació. De ahí que creciera mimado y sobreprotegido.
EL CHICO ESPIRITUAL
Aun en lo alto de la fama, Elvis interpretó canciones cristianas, seguramente para apaciguar su conciencia y recobrar la paz que alguna vez tuvo. Incluso solía llorar cuando alguien le hablaba de Dios. Igualmente se emocionaba cuando escuchaba un himno antiguo, de los que él entonó en sus inicios.
La iglesia donde se congregaba estaba en una de las barriadas más pobres. La pequeña congregación de unos 25 miembros incluía a familiares de Elvis. El primo paterno, Syles Presley, era uno de los principales cantantes y tenía también un cuarteto de Gospel.
Problemas económicos forzaron a los Presley a dejar Tupelo y partir a Memphis en 1948. Hogar, trabajo e iglesia fueron su rutina durante años.
Elvis cantaba donde se le presentaba la ocasión. En su casa, en la escuela o en la iglesia, Pero realmente dio sus primeros pasos en medio de bancas y púlpitos.
Su madre constantemente lo animaba a asistir a las reuniones de jóvenes y el muchacho respondía con gran entusiasmo. Servía en la iglesia, participaba en actividades con la juventud y asistía a los cultos de oración.
En uno de los cambios de residencia, Presley conoció a un productor que lo ayudó a grabar un disco. Su talento fue descubierto y comenzó el recorrido de un artista que con su particular estilo se llenaría de fama y prestigio.
LOS ÉXITOS DEL HIJO PRÓDIGO
Elvis llegó a convertirse en el cantante más famoso del mundo. Ser una estrella lo llevó a alejarse de sus principios cristianos y de Dios por completo.
Sus únicos tres premios Grammy fueron gracias a la música ‘gospel’. Grabó más de 50 canciones cristianas. Entre las premiadas están «How Great Thou Art» (Cuán Grande Es Él) en 1967, como la mejor producción de música sacra. «He Touched Me» (Él Me Tocó) en 1972, como la mejor producción inspiracional.
Estaba muy enfermo física, emocional y espiritualmente. Su corazón también se resintió debido al exceso de peso y a su alto consumo de drogas y barbitúricos.
Llegó a ser grande y famoso, pero en ese instante no quería salir de su mansión. El otrora guapo y elegante joven se convirtió en una persona que se arrastraba con pesadez y agitación.
EL OTRO ELVIS
Su cuerpo paulatinamente se fue desintegrando. Su memoria fallaba, y algunas de sus frases eran incoherentes. Extrañamente desarrolló una fascinación por la muerte.
En ocasiones leía la Biblia a sus amigos concluyendo con interpretaciones propias, fuera del contexto bíblico. También solía abandonar repentinamente reuniones sin importarle la posición jerárquica de los invitados. Después lo encontraban leyendo la Biblia en algún lugar recóndito.
Sus reacciones eran violentas. Se entregaba desenfrenado a las mujeres, alcohol y obscenidades, pero de repente su comportamiento giraba en 180 grados.
Como acto de recogimiento pedía que llamaran al pastor Rex Humbard para que orara por él.
Su desesperación lo llevó a situaciones tristes y vergonzosas para sus padres, quienes le habían entregado una formación cristiana. Elvis llegó a practicar el ocultismo, misticismos orientales, la numerología, astrología, lectura del tarot, horóscopo, parapsicología y la creencia en la reencarnación.
LA DECADENCIA
«Me dijo que su vida espiritual no marchaba. Que había dejado a Dios fuera, que quería recuperar la dicha espiritual de su juventud. Me pidió que orara por él para hallar de nuevo el camino recto», confidenció C. B. Blankenship, un amigo de la familia Presley.
En tanto, Peter Jones, uno de los mejores biógrafos de Elvis, afirmó que el cantante hubiese sido un magnífico evangelista, pues tenía una capacidad de atracción extraordinaria, además de tener talento musical.
«Hablé con Elvis. Oré con él, me dijo: Lo tengo todo en la vida: dinero, fama, admiradoras, pero me siento como el más miserable de los seres vivientes», señaló el pastor Rex Humbard refiriéndose a su último encuentro con el artista.
«En ocasiones, estando en el escenario y viendo a las multitudes gritando, a la vez que extienden sus manos hacia mí, como si tuvieran hambre de algo que yo pueda darles, me he preguntado qué ocurriría si empezara a predicarles el evangelio. Pero jamás he sido capaz de hacerlo», relató él a un amigo creyente.
Tenía millones de dólares, mujeres, cadillacs de colección, propiedades y aviones, pero había perdido a su esposa e hija. Priscila lo dejó en 1973, cansada de que Elvis nunca tuvo tiempo para ella.
A veces hacía dietas, pero al día siguiente comía exageradamente. Sus escasos 70 kilos de cuando partió en su carrera llegaron a convertirse en 115.
Elvis murió el 16 de agosto hace 25 años. Según los informes de la autopsia, la causa no fue una sobredosis, sino un ataque cardíaco.
David Stanley, le recuerda sin embargo leyendo la Biblia a menudo. Solía citar las palabras de 2 Corintios 5:15 sobre la necesidad de vivir para Cristo. El le vio la mañana del día de su muerte de rodillas en el baño.
"Pero los afanes de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias de otras cosas, entran y ahogan la palabra, y se hace infructuosa" (Marcos 4:19).
2 Corintios 5:15 "Y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, mas para aquel que murió y resucitó por ellos."
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Escuela Sabática: 10 de Octubre de 2009

Sábado 3 de octubre
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA:
Números 5, 6; Ezequiel 33:15; Lucas 19:8, 9; Hechos 17:28; 1 Corintios 6:19, 20.
PARA MEMORIZAR:
“Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma” (3 Juan 2).
SOLO UN REFUGIADO PODRÁ IDENTIFICARSE con la situación de los hijos de Israel. Por supuesto, a diferencia de muchos refugiados actuales, los israelitas deseaban dejar Egipto, a diferencia de los que son expulsados. No obstante, debió haber sido desconcertante salir del único país que conocían y estar peregrinando por un desierto hostil.
En este contexto, podemos comprender mejor algunas de las reglas y reglamentos dados a este pueblo que los ayudarían a sobrevivir en el desierto. Al mismo tiempo, aunque algunas cosas terminaron después de haber entrado en la Tierra Prometida (tales como el maná), muchas reglas permanecieron, porque en ellas había principios que, si los seguían, hubieran bendecido grandemente sus vidas en un mundo lleno de pecado e idolatría.
Esta semana consideraremos algunas provisiones que Dios instituyó para su pueblo antiguo, que incluyen cosas tales como: la manera de tratar con la enfermedad y las plagas, cómo tratar la infidelidad marital (el temor de ella) y cómo tratar con los choques personales que surgen inevitablemente cuando las personas viven juntas.
Domingo 4 de octubre: CONTROL DE LAS ENFERMEDADES
Imagínate al antiguo Israel en el desierto antes del monte Sinaí. Miles de nómades con sus ganados, muy lejos de la civilización más cercana. ¿Qué atención médica tenían a su disposición? Ninguna. Y, considerando cómo se practicaba la medicina entonces, hasta podrían haber estado mejor sin ella. Entonces, en ese ambiente, cuán fácilmente podrían esparcirse las epidemias.
¿Qué tres clases de personas ordenó Dios a Moisés que “echen del campamento”? Núm. 5:1-4.
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Aparentemente, quien tuviera una enfermedad seria de la piel podría recibir el diagnóstico de lepra. La lepra verdadera (ahora llamada la enfermedad de Hansen) también estaba incluida en esta clase. Cualquier enfermedad infecciosa de la piel era considerada un peligro para la comunidad. Lo mismo, cualquier descarga o flujo con sangre, o el manejo de cuerpos en descomposición en el calor del desierto, podrían difundir enfermedades epidémicas en el campamento. Tanto hombres como mujeres eran expulsados hasta que mejorara su salud. Dios no odia a las personas con salud quebrantada; pero, por el bien de la salud de la Nación, los separó fuera del campamento, una especie de cuarentena. Aun en tiempos modernos, tenemos en los hospitales salas especiales para personas con enfermedades infecciosas.
¿Por qué razón teológica eran retiradas las personas enfermas del campamento? Núm. 5:3, última frase. ¿Qué mensaje espiritual podemos obtener para nosotros mismos?
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Considera este tema desde una perspectiva espiritual; la idea de la contaminación, del pecado, y de lo que el pecado nos acarrea. ¿Qué creyente no ha experimentado la realidad de cómo el pecado nos separa de sentir la presencia de Dios? ¿Quién no ha experimentado el sentido de aislamiento espiritual que proviene de estar contaminado delante de Dios?
¿Qué cosas estamos mirando, leyendo, comiendo, haciendo, o aun pensando, que nos hacen sentir como exiliados espiritualmente del campamento? Más importante todavía, ¿cuál es la única solución de este problema? 1 Juan 1:8, 9.
Lunes 5 de octubre: CONTROL SOCIAL
Nos es difícil captar hoy los enormes problemas involucrados en la migración de miles de personas junto con sus rebaños de animales. Encerrados en el desierto delante del monte Sinaí, las personas enfermas han sido retiradas en favor de la salud de la Nación. Pero, tenían otro problema serio. Aunque habían sido instruidos en cuanto a “amarse” unos a otros (Lev. 19:18), cualquiera que vive en una comunidad sabe que esto no siempre es fácil. Aun en el mejor de los casos, surgen conflictos.
Cuando un israelita pecaba contra una persona en el campamento, ¿contra quién pecaba realmente esa persona? Núm. 5:6; ver también Sal. 51:3, 4. ¿De qué modo comprendemos este concepto?
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Cometer una falta contra un vecino es pecar contra Dios mismo. En realidad, esto no es difícil de comprender. Todos pertenecemos a Dios; todos somos su propiedad, tanto por creación como por redención (1 Cor. 6:19, 20; Hech. 17:28). Si alguien viene y daña una propiedad tuya, el pecado no es solo contra la propiedad misma sino también contra ti, el dueño de ella. Lo mismo sucede cuando pecamos contra otra persona; estamos pecando contra aquel que creó a esa persona y quien, en la Cruz, la compró con su propia sangre. No sorprende que la Biblia exprese la idea de que al pecar contra otros estamos pecando contra Dios mismo.
¿Qué debía hacer la persona culpable? Núm. 5:6-8; ver también Eze. 33:15 y Luc. 19:8, 9.
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El principio de enmendar los daños hechos a otros sigue teniendo aplicación hoy. ¿De qué modo podemos corregir el mal que le hacemos a Dios, contra quien también hemos pecado? El hecho es que no podemos. Es muy tarde para que nos reconciliemos con Dios de este modo. Esa es la razón por la que vino Jesús: para ponernos en armonía con Dios, no por medio de algo que pudiéramos hacer nosotros, sino por medio de lo que Jesús ha hecho por nosotros (Col. 1:20).
Al recordar lo que Jesús hizo para arreglar las cosas entre tú y Dios, ¿qué necesitas hacer para que las cosas estén arregladas con la persona con la cual tuviste un conflicto?
Martes 6 de octubre: FIDELIDAD MATRIMONIAL
El Creador estableció el vínculo del matrimonio en el Edén, al crear la humanidad en dos sexos y celebrar la primera unión (Gén. 1:26-28; 2:21-24). Dos Mandamientos, el séptimo y el décimo, protegen la institución del matrimonio. En la teocracia, la infidelidad debía ser castigada con la muerte de ambas personas (Lev. 20:10).
Lee Números 5:11 al 31. ¿Cómo debemos entender esto hoy?
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Obviamente, Dios quería enfatizar cuán seriamente tomaba la infidelidad matrimonial, que es por lejos la mayor amenaza a la estabilidad de la familia.
En este procedimiento, que incluía obviamente un elemento sobrenatural, el foco estaba en la bebida. El agua era santa; lo mismo, el suelo del cual el sacerdote tomaba un poco de polvo. El agua santa y el polvo no hacían que el agua fuera amarga; sencillamente subrayaban su santidad. Los juicios/maldiciones escritos, que eran borrados con el agua, simbolizaban su amargura potencial. “Todo dependía de si la mujer era santa (sin culpabilidad) o no santa (culpable). Si lo que era santo se encontraba con lo que no lo era, el castigo era inevitable. Si lo que era santo se encontraba con lo que no tenía culpa, prevalecía la armonía”.–Raymond Brown, The Message of Numbers, p. 46.
Este procedimiento (extraño para nosotros) no era un caso de magia. Más bien, era una ayuda visual concreta que los ex esclavos podían captar. No era el agua sino Dios quien leía el corazón de la mujer, y quien la castigaba o la absolvía.
¿De qué modo este procedimiento también era una protección para la mujer, que podía ser la víctima del celo no justificado de un esposo?
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Por raro que esto nos parezca hoy, podemos notar cuán importante es el voto del matrimonio a los ojos de Dios. Solo Dios sabe cuánto dolor, sufrimiento y daños ha causado la infidelidad matrimonial de uno u otro en la pareja. Es una tragedia que, en tantas sociedades, los votos matrimoniales parezcan tener tanta santidad como un apretón de manos.
¿Qué cosas puedes hacer, qué elecciones puedes realizar, a fin de capacitarte para tener un corazón puro?
Miércoles 7 de octubre: PERSONAS COMUNES CONSAGRADAS
Dios tenía el propósito de organizar a Israel más ampliamente, a fin de que fuera para él un “reino de sacerdotes y gente santa” (Éxo. 19:6). De este modo, ellos serían testigos ante las naciones cercanas y lejanas acerca de las verdades con respecto al Dios viviente y Creador de todas las cosas. Sin embargo, en el Sinaí, Dios designó a los sacerdotes y a los levitas, especialmente, para servirlo en relación con la adoración en el Santuario-Tabernáculo.
¿Qué voto podía tomar una persona del común del pueblo (hombre o mujer) para consagrar un período específico a Dios? Núm. 6:1-21. ¿Qué lecciones espirituales podemos obtener de esto para nosotros hoy, a fin de profundizar nuestra propia espiritualidad y nuestro compromiso con Dios?
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Un nazareo era “uno consagrado”, que tenía el propósito de dedicarse a Dios por un período variable de tiempo. Un padre podía dedicar a un niño para ser un nazareo toda su vida. Por ejemplo, la madre de Sansón dedicó a su hijo, siguiendo la instrucción del ángel, para que comenzara a librar a Israel de los filisteos (Juec. 13:2-5; 16:17). Del mismo modo, el ángel Gabriel instruyó a Zacarías para criar a Juan (el Bautista) como nazareo, a fin de servir como precursor del Mesías (Luc. 1:15). Ana hizo el voto de que Samuel sería nazareo durante toda su vida (1 Sam. 1:10, 11).
También es interesante el mandato en cuanto a la bebida. La viña, y sus productos de jugo, vino y uvas, representaban para la mente antigua una tierra cultivada de chacras y casas de campo. Cuando un nazareo no bebía de la viña, estaba expresando en una forma concreta su creencia de que estaba dirigiéndose a una tierra mejor. La viña simbolizaba la vida sedentaria; sin embargo, el nazareo, por la forma en que vivía, mostraba en forma concreta el deseo de vivir “una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad” (Heb. 11:16).
¿De qué modo, como adventistas, vivimos esperando una tierra “mejor”, no importa en qué país estemos viviendo ahora? ¿Cuáles son formas concretas con las que podemos protegernos de quedar enredados con nuestras viñas aquí, y que perdamos así de vista nuestro destino final?
Jueves 8 de octubre: LA ORACIÓN DE AARÓN
“Jehová te bendiga, y te guarde; Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz” (Núm. 6:24-26).
Después de leer cuidadosamente la bendición transcrita arriba, responde las siguientes preguntas:
* ¿Qué indicio se da aquí acerca de la naturaleza de la Deidad? Mat. 28:19.
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* ¿De qué modo revela esta oración la total dependencia de Dios que tenía Israel? Juan 15:5.
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* ¿Qué importancia tiene el hecho de que los sacerdotes debían pronunciar esta oración en favor del pueblo? Heb. 7:25.
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Aquí hay varios puntos interesantes. Cada una de las líneas comienza con el nombre personal de Dios, que él usó para el Pacto (Jehová, Señor). Para la congregación, se usa el singular. Es decir, se habla de cada persona como un individuo. Cada persona podía saber lo que la bendición significaba individualmente, personalmente. Es decir, no importaba cuántos miembros tuviera la comunidad de Israel, cada uno podía tener una relación personal con Dios.
Israel no tenía las Escrituras en ese tiempo. Las bendiciones de Dios se veían en su liberación de la esclavitud, el cruce del Mar Rojo, y las provisiones hechas para su alimentación y agua. El poder conservador se hubiera visto por su presencia en el Santuario, cuyos ritos –el holocausto, el incienso y la menorah (el candelero)– siempre ardían, día y noche.
Aquí hay una evidencia clara de que la religión del Antiguo Testamento era totalmente de gracia (Gál. 3:7-14; Heb. 4:1, 2). La tercera línea asegura al creyente la sonrisa y la paz de Dios (ver Mat. 11:28-30).
¿En qué forma has experimentado las bendiciones enumeradas arriba en tu propia vida? ¿Qué cosas podrías estar haciendo que te dificulten ver estas cosas materializadas en tu jornada con Dios? ¿Qué cambios, por dolorosos que sean, debes realizar?
Viernes 9 de octubre
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
“Conságrate a Dios todas las mañanas; haz de esto tu primer trabajo. Sea tu oración: ‘Tómame, ¡oh Señor!, como enteramente tuyo. Pongo todos mis planes a tus pies. Úsame hoy en tu servicio. Mora conmigo y sea toda mi obra hecha en ti’. Este es un asunto diario. Cada mañana conságrate a Dios por ese día. Somete todos tus planes a él, para ponerlos en práctica o abandonarlos según te lo indicare su providencia. Sea puesta así tu vida en las manos de Dios, y será cada vez más semejante a la de Cristo” (CC 69,70).
“Las circunstancias pueden separar a los amigos; las aguas intranquilas del dilatado mar pueden agitarse entre nosotros y ellos. Pero ninguna circunstancia ni distancia alguna puede separarnos del Salvador. Doquiera que estemos, él está siempre a nuestra diestra, para sostenernos y alentarnos. Más grande que el amor de una madre por su hijo es el amor de Cristo por sus rescatados. Es nuestro privilegio descansar en su amor y decir: ‘En él confiaré; pues dio su vida por mí’” (MC 48).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. Aunque conocemos los peligros de enredarse en las cosas de este mundo, y perder de vista de nuestro verdadero hogar, ¿podemos estar tan absortos en nuestro deseo del cielo que dejemos de lado nuestras responsabilidades aquí? ¿Cómo podemos alcanzar el equilibrio correcto en este tema importante? ¿Qué ejemplos puedes ofrecer en los cuales las personas esperaban tanto el cielo que no cumplieron sus responsabilidades terrenales?
2. ¿Cuáles son algunas de las presiones y tensiones que tu sociedad pone sobre el matrimonio? ¿Cómo pueden ustedes, como iglesia en esa sociedad, afrontar estos desafíos para proteger la santidad del matrimonio dada por Dios?
3. En la clase, conversen sobre situaciones en las que ustedes estuvieron en el error, o en las que hicieron algún daño a otro, y cómo pudieron resolver los problemas. ¿Qué lecciones aprendieron de esas experiencias? ¿De qué forma tratan situaciones en las que aparecen daños que son prácticamente imperdonables?
Resumen:
Dios quiere que su pueblo sea feliz y esté en paz. La integridad física y espiritual se obtiene por una obediencia a sus leyes para la vida, por relaciones bondadosas con el cónyuge y los vecinos, y por una consagración diaria a la voluntad del Padre. Esto no significa que la vida siempre será fácil en este mundo maldecido por el pecado, pero puede facilitarse si procuramos andar en los caminos de Dios.
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Todo lo que Dios hace por nosotros..
viernes, 2 de octubre de 2009
Un impactante video acerca de lo que Dios hizo, hace y hará por nosotros, me puso la piel de gallina. Muchas Gracias Señor por tu inagotable AMOR!!
feliz sábado
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Feliz Sábado!!!
feliz sábado
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Isaac Newton: Científico y Cristiano
jueves, 17 de septiembre de 2009

Era una persona insólita: distraído y generoso, sensible a la crítica y modesto. Fue uno de los extraordinarios gigantes de la historia: un físico brillante, un astrónomo y matemático eminente, y un filósofo natural.
Isaac Newton, este genio y caballero inglés que murió en 1727 a la edad de 85 años, dejó una marca indeleble en cada actividad en la que participó. Conocemos sus leyes del movimiento y la teoría de la gravitación universal. Y lo conocemos a él por su contribución a la comprensión del universo.
Pero raramente oímos hablar acerca de sus contribuciones a la teología cristiana.
Después de un estudio minucioso de sus escritos, he llegado a la conclusión de que Newton no sólo fue un gran hombre de ciencia, sino también un gran teólogo, un verdadero creacionista y Cristiano.
Mi recorrido hacia la comprensión de Newton como teólogo comenzó hace unos 45 años cuando yo mismo llegué a ser cristiano, después de asistir a una serie evangelizadora sobre las fascinantes profecías bíblicas de Daniel y el Apocalipsis. En ese entonces yo estudiaba la carrera de Ingeniería en la Escuela Politécnica de la Universidad de San Pablo, Brasil.
El ambiente universitario de ningún modo favorecía al desarrollo de mi fe. Me sentía bombardeado de todas direcciones. El materialismo, las preocupaciones humanistas y una concepción científica del mundo convergían para cuestionar mi fe recién descubierta. Yo necesitaba algo para defender lo que creía que era verdadero y quería que mi defensa fuera sólida y lógica.
En mi búsqueda de publicaciones apropiadas, encontré una versión portuguesa del libro Observations Upon the Prophecies of Daniel and the Apocalypse, no en la biblioteca de la Universidad ni en una librería, sino en una venta callejera de libros.
Me llevé una agradable sorpresa al encontrar que el mismo Isaac Newton a quien, como estudiante de ingeniería había encontrado en los estudios sobre óptica, mecánica, cálculo diferencial e integral y gravedad, ¡había dedicado bastante tiempo y esfuerzo a la cronología bíblica y a la interpretación de las profecías!
En realidad, la Enciclopaedia Britannica incluye su Enmienda de la cronología de los reyes antiguos y Observaciones sobre las profecías de Daniel y el Apocalipsis de S. Juan entre las cinco obras más importantes de Newton; las otras son Philosophia Naturalis Principia Matematica, Opticks, yArithmetica Universalis.
Mi descubrimiento y estudio de un Newton erudito y cristiano me condujo a entenderlo como creacionista, cristiano e intérprete de las profecías.
Newton, el creacionista
En 1692, Richard Bentley, clérigo y distinguido erudito de los clásicos, era el encargado de realizar una serie anual de conferencias con la intención de defender el cristianismo contra la incredulidad.
En preparación para sus conferencias, Bentley pidió la ayuda de Newton, quien ya era famoso por sus Principia (1687).
Bentley esperaba demostrar que, de acuerdo con las leyes físicas que gobiernan el mundo natural, debiera haber sido imposible que los cuerpos celestes aparecieran sin la intervención de un agente divino.
De allí en adelante, Bentley y Newton intercambiaron una correspondencia “casi teológica”. En su primera carta a Bentley, Newton declaró: “Cuando escribí mi tratado sobre nuestro sistema, tuve mis ojos fijos en los principios que pudieron actuar considerando la creencia de la humanidad en una divinidad, y nada me resulta más gratificador que ver que resultó ser útil para este objetivo”.
Más tarde Newton escribió: “Los momentos que los planetas tienen hoy no pudieron originarse de causas naturales aisladas, sino que les fueron impuestos por un agente inteligente”.
Otros escritos afirman la firme creencia de Newton en un Creador, a quien él se refiere a menudo como el “Pantokrator”, el Todopoderoso “que tiene autoridad sobre todas las cosas existentes, sobre la forma del mundo natural y el curso de la historia humana”.
Newton fue muy claro en afirmar sus convicciones: “Debemos creer que hay sólo un Dios o monarca supremo a quien debemos temer, guardar sus leyes y darle honor y gloria. Debemos creer que él es el padre de quien provienen todas las cosas, y que ama a su pueblo como su padre. Debemos creer que él es el ‘Pantokrator’, Señor de todo, con poder y dominio irresistibles e ilimitados, del cual no tenemos esperanza de escapar si nos rebelamos y seguimos a otros dioses, o si transgredimos las leyes de su soberanía, y de quien podemos esperar grandes recompensas si hacemos su voluntad. Debemos creer que él es el Dios de los judíos, quien creó los cielos y la tierra y todo lo que en ellos existe, como lo expresan los Diez Mandamientos, de modo que podamos agradecerle por nuestra existencia y por todas las bendiciones de esta vida, y evitar el uso de su nombre en vano o adorar imágenes u otros dioses”.
Newton, el cristiano
A Newton también le preocupaba la restauración de la Iglesia Cristiana a su pureza apostólica.
Su estudio de las profecías lo llevó a concluir que, en última instancia, la iglesia triunfará a pesar de sus fallas actuales. William Whiston, quien sucedió a Newton como profesor de Matemáticas en Cambridge y escribió The Accomplishment of Scripture Prophecies, declaró después de la muerte de Newton que “él y Samuel Clarke habían dejado de luchar por la restauración de la iglesia hacia las normas de los tiempos apostólicos primitivos porque la interpretación de Newton de las profecías los había llevado a esperar una larga era de corrupción antes de que pudiera ser efectiva”.
Newton creía en un remanente fiel que sería testigo del fin de los tiempos. Uno de sus biógrafos escribió: “En la iglesia verdadera, a la cual señalan las profecías, Newton no quería incluir a todos los que se llaman cristianos, sino a un remanente, unas pocas personas dispersas, elegidas por Dios, personas que no son movidas por ningún interés, instrucción o poder de autoridades humanas, que son capaces de dedicarse sincera y diligentemente a la búsqueda de la verdad”. “Newton estaba lejos de identificar lo que lo rodeaba como el cristianismo apostólico verdadero. Su cronología interna había puesto el día de la trompeta final dos siglos más adelante”.
En Daniel 2 Newton veía el desarrollo de la historia de la humanidad hasta el fin del tiempo, cuando Cristo establecería su reino. Escribió: “Y una piedra cortada no con mano, que cayó sobre los pies de la imagen, y rompió los cuatro metales en pedazos, y llegó a ser un gran monte, y llenó toda la tierra; representa que se levantará un nuevo reino, después de los cuatro, y conquistará a todas aquellas naciones, y crecerá hasta ser muy grande, y durará hasta el fin de todos los tiempos”.
Al considerar las demás visiones de Daniel, Newton aclara que después del cuarto reino sobre la tierra vendría la segunda venida de Cristo y el establecimiento de su reino eterno: “La profecía del Hijo del hombre que viene en las nubes de los cielos se relaciona con la segunda venida de Cristo”.
Newton, el intérprete de las profecías
Newton no estaba satisfecho con la interpretación de las profecías de su época. Sostenía que los intérpretes no “tenían métodos previos… Distorsionaban parte de las profecías, sacándolas de su orden natural según sus propias conveniencias”.
En armonía con su enfoque de los problemas científicos, Newton estableció normas para la interpretación profética, con una codificación del lenguaje profético que tenía como intención eliminar la posibilidad de distorsiones “a la conveniencia de uno”, y adoptó el criterio de permitir que la Escritura revele y explique la Escritura.
De este modo, la interpretación de Newton difería de la interpretación de la mayoría de sus contemporáneos. El no estaba interesado en el uso de la profecía para explicar la historia política de Inglaterra, como lo hacían otros, sino más bien se centraba en el estudio del comienzo de la gran apostasía que ocurrió en la iglesia y en la restauración final de la iglesia a su pureza original.
En la interpretación de las profecías relacionadas con el tiempo, Newton sostenía que “los días de Daniel son años”. El aplicó este principio a las 70 semanas y a los “tres tiempos y medio” de apostasía. Newton aclara que el “día profético” es “un año solar”, y que un “tiempo” en la profecía también es equivalente a un año solar. “Y los tiempos y las leyes fueron desde entonces dados en su mano por un tiempo, tiempos y el medio de un tiempo, o tres tiempos y medio; es decir, por 1260 años solares, considerando un tiempo como un año calendario de 360 días, y un día por un año solar”.
Conclusión
Newton fue extremadamente cauto en sus creencias religiosas. Esto puede explicar, en parte, por qué no publicó sus obras teológicas durante su vida. Tal vez, consciente del ambiente religioso inglés, no quería ser acusado de herejía, sino que buscó con afán la verdad como la encontraba en la Biblia. Afortunadamente, sus obras teológicas fueron publicadas después de su muerte.
Como cristianos, podemos beneficiarnos con sus obras teológicas y su metodología cuidadosa a fin de mantenernos firmes en la fe, aun cuando sigamos estudios científicos.
El fue un verdadero gigante de la ciencia que no se avergonzaba de su fe, sino que, por el contrario, dedicó tiempo para entender la Palabra de Dios, tanto cuando predice los movimientos de la historia, como cuando proporciona orientación para ordenar la vida personal de cada uno.
Autor: Ruy Carlos de Camargo Vieira
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